Con este motivo, traemos a nuestro blog a Ernestina de Champourcín , poetisa perteneciente a la generación del 27 y al grupo denominado «Las Sinsombrero». Nació en Vitoria en 1905 pero residió en Madrid desde joven. Con veintiún años publicó su primer poemario, con una línea intimista que nunca abandonaría durante su larga carrera como poetisa. Cuando se inició la Guerra Civil empezó a trabajar como enfermera, hecho que le causó un gran impacto y que influyó en toda su obra posterior. Finalmente se exilió con su marido Juan José Domenchina a Toulouse, París y México. No regresó a España hasta el año 1973 y falleció en Madrid en marzo de 1999.
Escribió muchos poemas de amor; sin embargo consiguió ir mucho más allá de este estilo tan trillado, y cultivó una poesía social auténtica, que permite acercarse a la realidad de los poetas del exilio; muchas de sus poesías hablan sobre la soledad y la nostalgia. En 1992 fue candidata la premio Príncipe de Asturias.
«No quiero saber nada…
Ni de esa luz incierta
que retrocede vaga
ni de esa nube limpia
con perfiles de cuento.
Tampoco del magnolio
que quizá aún perfume
con su nieve insitente…
No saber, no soñar,
pero inventarlo todo»