01/02/21
«Silenciosamente, las bibliotecas han ido invadiendo el mundo. […]
Los más de 10.000 bibliotecarios que trabajan en España-cientos de miles en todo el mundo-alimentan nuestra adicción a las palabras. Son los guardianes de la droga. A ellos les confinamos la suma de nuestros conocimientos y nuestros sueños[…]
Cada biblioteca es única, y, como alguien dijo alguna vez, siempre se parece a su bibliotecario. Admiro a esos cientos de miles de personas que aún confían en el futuro de los libros o, mejor dicho, en su capacidad para abolir el tiempo. Que aconsejan, animan, urden actividades, y crean pretextos para que la mirada de un lector despierte las palabras dormidas, a veces durante años, de un ejemplar apilado en una estantería. Saben que ese acto cotidiano es en el fondo-levántate Lázaro- la resurrección de un mundo. «
Este texto, claro homenaje a la figura del personal de las bibliotecas, forma parte de uno de los capítulos del maravilloso libro «El infinito en un junco» de la la escritora y filóloga aragonesa, Irene Vallejo.
La obra, a priori, es un ensayo sobre el libro antiguo, pero, cuando te adentras en él, rápidamente te das cuenta de que es mucho más. La escritora habla en él sobre el amor a los libros y a la lectura, sobre la oralidad, sobre el acto de amor que implica leer, sobre las idas y venidas de los libros y sobre muchas curiosidades y hermosuras más que se van descubriendo a lo largo de su lectura. Y todo, con un estilo impecable, didáctico y hermoso, sobre todo muy hermoso. No se lo pierdan.
Altamente RECOMENDABLE este título que ya tienes disponible en la Biblioteca de San Jerónimo. Te recomendamos encarecidamente que hagas la reserva ya.
