La Biblioteca Torreblanca, en colaboración con Movimiento por la Paz y los CEIP Tierno Galván y Vélez de Guevara de Sevilla han unido dos fechas muy significativas: el Día del Libro y el Día de la Tierra.
Una celebración conjunta que ha puesto el foco en la huella que dejamos en el planeta y en la importancia de tomar conciencia desde el conocimiento y la lectura.
El eje de esta jornada ha sido la figura de Alexander von Humboldt, explorador, geógrafo y naturalista alemán, cuya vida y obra nos inspiran a mirar el mundo con curiosidad, respeto y compromiso ecológico.
Durante la actividad, el alumnado ha tenido la oportunidad de disfrutar del espacio Bibliokepos, explorando sus Ecodocumentos y contemplando el Árbol de las Letras, la Sabiduría y el Conocimiento Ecológico con sus mensajes llenos de reflexiones y compromisos escritos por los más pequeños del barrio.
Una jornada llena de ideas, naturaleza y libros, porque cuidar la Tierra también empieza con la lectura.








Para profundizar en la vida de Alexander von Humboldt, la Biblioteca Torreblanca cuenta con una obra que forma parte de los Ecodocumentos en el espacio Bibliokepos de Andrea Wulf con el título de La invención de la naturaleza: el nuevo mundo de Alexander von Humboldt donde revela la extraordinaria vida del visionario naturalista alemán Alexander von Humboldt (1769-1859) y cómo creó una nueva forma de entender la naturaleza. Humboldt fue un intrépido explorador y el científico más famoso de su época. Su agitada vida estuvo repleta de aventuras y descubrimientos. Capaz de percibir la naturaleza como una fuerza global interconectada, Humboldt descubrió similitudes entre distintas zonas climáticas de todo el mundo, y previó el peligro de un cambio climático provocado por el hombre. Convirtió la observación científica en narrativa poética, y sus escritos inspiraron no solo a naturalistas y escritores como Darwin, Wordsworth y Goethe, sino también a políticos como Jefferson o Simón Bolívar. Además, fueron las ideas de Humboldt las que llevaron a John Muir a perseverar en sus teorías, y a Thoreau a escribir su Walden.
