Estos días nos visitan dos de los personajes más famosos de las novelas de detectives: la investigadora privada Kinsey Millhone (creada por la autora Sue Grafton) y la doctora Kay Scarpeta (cuyos relatos nos trae Patricia Cornwell)
Kinsey Millhone es detective privada en California en los años 80. Sin Internet, sin móvil, su máquina de escribir, sus copias en papel carbón, sus guías telefónicas y sus microfilms
Su método particular consiste en apuntar los hechos de una investigación en fichas y reordenarlas hasta que cobran sentido. Es terca por naturaleza y ayudada por su intuicion y genialidad siempre consigue llegar la final.
Kinsey tiene los ojos color avellana, nariz ligeramente torcida, pelo revuelto que se corta con las tijeras de las uñas. Mide 1’70 y pesa 53 kg. Intenta correr todos los días para mantenerse en forma y quemar el exceso de calorías que consume en el restaurante de su amiga Rosie y en el McDonald. Viste ropa informal para trabajar: vaqueros, jersey de cuello alto y botas o zapatillas de deporte. Si se presenta una ocasión especial utiliza su vestido multiusos, que no se arruga y no se ven las manchas.
La doctora Kay Scarpeta vive en los años 90, tiene en torno a los 40 años y es Jefa de Departamento de medicina legal en Virginia.
Con los libros de Scarpetta aprendimos palabras como Luminol, ADN y petequial mucho antes de que nuestros amigos de CSI o Bones nos convirtieran en unos expertos en estas materias
Mide 1’65. Rubia. Divorciada. Tiene una madre y una hermana con las que no se lleva bien.
Le gusta cuidar su jardín y cocinar para relajarse, principalmente comida italiana. Prepara su propia pasta y masa de pizza. Fuma y bebe mucho café