Nuestra sociedad es conciente de como la crisis y su brutal reducción en los presupuestos, también viene afectando a nuestra Cenicienta la Cultura del libro y la lectura. Es un clamor, todavía con mesura, que empieza a denunciar la dura resta al presupuestos para la cultura en todas las comunidades autónomas.
Actualmente Andalucía, pese a los errores políticos con cotas no óptimas de calidad, es no obstante el estandarte de “No pasarán”, frente a lo que puede llegar para convertirla en un yelmo en el campo de la cultura, como en otros muchos, recortando y censurando el considerable esfuerzo logrado durante años en el espacio de la lectura, con cerca de 1000 bibliotecas públicas y la creación de un considerable número de clubes de lectura en nuestra comunidad, siendo la gran mayoría compuesta por lectoras. Mujeres que, fruto de una continua labor de captación, han descubierto en el placer de leer, la manera de pensar y por si mismas, enriquecer sus conocimientos y espíritu crítico, a la vez de hallar en la lectura su mejor apoyo contra la soledad y la discriminación machista.
Pero si observamos, veremos como una parte de los poderes políticos y el gran capital, no mira con buenos ojos la Cultura del libro. Debemos pues, analizar el panorama con recelo en defensa propia. Porque todo lo logrado en muchos años de voluntario esfuerzo se puede detener e incluso reducir a tópicos atávicos y cultura de escaparate.
Toda lectora y lector amante de los libros debe asumir el compromiso pacífico de defender lo que tanto trabajo e inversión ha significado y lo mucho que nos queda por avanzar, invitando a toda la sociedad a tener un libro abierto entre sus manos. Animar y apoyar nuestras bibliotecas de distrito, porque la lectura es la mejor defensa seria y sin jolgorios contra esta amenaza de retroceso.