«LA PESTE» de Albert Camus

Ambientada en Orán, ciudad natal del autor, esta novela narra los estragos de una epidemia que causa centenares de muertes a diario. La propagación imparable de la enfermedad empujará a las autoridades a imponer un severo aislamiento. Todo comienza un dieciséis de abril. En esas fechas, Orán es una ciudad con una vida frenética. Casi nadie repara en las existencias ajenas. Sus habitantes carecen de sentido de la comunidad. No son ciudadanos, sino individuos que escatiman horas al sueño para acumular bienes. La prosperidad material siempre parece una meta más razonable que la búsqueda de la excelencia moral.
Las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez, irracionalidad. Pero también emerge lo mejor. Siempre hay justos que sacrifican su bienestar para cuidar a los demás. Publicada en 1947, La peste intenta ser una respuesta al dolor desatado por la Segunda Guerra Mundial, aunque se convierte en un ejemplo simbólico de cómo la naturaleza humana responde ante situaciones críticas.
«WALDEN» de Henry David Thoreau

En 1845 Thoreau abandona la casa familiar de Concord y se instala en la cabaña que ha construido junto a la laguna de Walden. Pero no se marcha a los bosques para «jugar a la vida», sino para «vivirla intensamente de principio a fin». A partir de esa experiencia escribe uno de los clásicos fundamentales del ensayo moderno. Walden es tanto un experimento literario sin precedentes como un manual para la buena vida: un libro escrito contra toda servidumbre y a favor de la felicidad como única riqueza del ser humano. Walden es una defensa de la vida libre y salvaje, así como una crítica feroz de la sociedad y sus imposiciones, que apenas han variado desde aquella fecha. Walden es un cuestionamiento radical y directo de la institución del trabajo como adocenamiento y del mercado como único dios, así como una lúcida defensa de la simplificación de la vida y del camino que nos lleva a perseguir su esencia y sus placeres cotidianos. Walden es una reflexión sobre la necesidad de preservar tanto la naturaleza y el planeta como el meollo de nuestra propia existencia individual e irreductible. Walden habla de lagunas salvajes y hombres sabios, alces y shakespeares, esclavos huidos y trabajadores sonámbulos, las montañas de Nueva Inglaterra y el Bhagavad Gita, la belleza del fuego hogareño y la Gran Nevada, el silbido devastador del ferrocarril y el recóndito ulular del búho, la erudición de los indios Massasoit y la banalidad de los eruditos de Harvard, la belleza absoluta de la soledad y la importancia inconmensurable de la amistad, el bienestar que exhiben las marmotas y el malestar que aqueja a la mayoría de los seres humanos. Según el propio Thoreau, «Walden es un libro escrito para esa mayoría de hombres que está descontenta con su vida y con los tiempos que le ha tocado vivir, pero que podría mejorarlos. Y también para aquéllos en apariencia ricos, pero que en realidad han acumulado cosas inútiles y no saben muy bien qué hacer con ellas».
«ENSAYO SOBRE LA CEGUERA» de José Saramago

La temática de esta obra maestra es escalofriante por lo simple, y a la vez, por lo posible que parece. Un hombre se queda ciego de buenas a primeras, contagiando la ceguera a quienes tienen algún tipo de contacto con él. Los primeros infectados son confinados en un centro (un psiquiátrico abandonado) donde deben sobrevivir al infortunio de no ver, sumado a la dejadez y tiranía con los que son tratados por parte del gobierno y el ejército. La única esperanza está en los ojos de la mujer del médico, aquellos que todavía ven.
En apenas 60 páginas, la crudeza del relato se va haciendo más y más empinada, llegando incluso a ser desagradable. Saramago realiza aquí un despliegue de imaginación terrorífico, narrando qué podría ocurrir con los afectados de una epidemia infecciosa en nuestro mundo. Cómo perderíamos nuestro civismo en una ocasión semejante. Y lo cierto es que se trata de un relato real, tal vez demasiado, donde lo único mágico es la enfermedad en sí. Todo lo demás es posible. Tanto que da tanto miedo como la mejor novela de terror.