La literatura irlandesa logró ayer su primer Premio Príncipe de Asturias de las Letras con el galardón concedido a John Banville.
Amante del lenguaje y heredero literario de Nabokov, Banville es un autor metódico, un pensador que utiliza el bisturí de la palabra para hurgar en el alma humana a través de relatos llenos de ritmo y poesía que abordan temas como la memoria, la soledad, la identidad o el erotismo.
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Convertido en un icono del género negro, bajo el seudónimo de Benjamin Black, se ha atrevido a dar vida, a resucitar a un monstruo sagrado del género, Raymond Chadler, al retomar las andanzas y el mítico personaje de Philip Marlowe en La rubia de ojos negros, novela que publicó el pasado mes de febrero Alfaguara, su actual editorial en España.
Para el nuevo premio Príncipe de Asturias lo más importante en un escritor es «el estilo». «Como dijo también Chandler, a mí me importa poco quién mata al mayordomo; lo que verdaderamente importa es el estilo. Incluso se puede escribir sobre nada, pero hacerlo bien, con arte», afirma Banville, que escribe frase a frase, cuidándolas hasta el extremo; y «el resto», acostumbra a decir, «se cuida solo, los personajes, la trama, esas cosas van por su lado».
Entre los libros más vendidos de Banville en España destacamos:
- El otro nombre de Laura
- El intocable
- Imágenes de Praga
- El mar
- Los infinitos
- Antigua luz
