La reconstrucción literaria de Europa que Eva Díaz Pérez emprendió con su anterior novela, El sonámbulo de Verdún (Destino, 2011), continúa con Adriático (Fundación Lara), la obra ganadora de la última edición del Premio Málaga de Novela. Aquí es Venecia y Trieste, en cuyo naufragio aparecen flotando fragmentos de su propia Historia, las que sirven de símbolo a un continente a la deriva y con mucho, aún, por descubrir.
Al igual que ocurría en «El sonámbulo de Verdún«, en donde la autora ofrecía una asfixiante y magistral descripción de la Praga de principios del siglo XX, en esta obra Venecia es un personaje relevante, «con una gran carga psicológica, mientras que Trieste es el contrapunto, porque mientras que Venecia es una ciudad histórica, Trieste es una extraña ciudad que representa muy bien la historia de Europa, fronteriza, multicultural y barrida por el bora, un viento huracanado que viene de los Alpes y que tiene un simbolismo porque borra los malos sueños y a Vittorio le sirve para liberarse del peso de su memoria».
Preguntada la escritora por la visión que actualmente tiene sobre Europa, reconoce que «es muy mala porque esta Europa no recuerda lo que ha sido», a lo que añade que «la cultura europea es para estar orgullosos y para que sirva como nexo de unión. Ahora dominan el mercado y la moneda, pero la idea que intento transmitir es una reivindicación europea de lo que hemos sido».