La novela, que Alfaguara publicará de forma casi simultánea en todos los países hispanohablantes, recorre cuarenta años del siglo XX y contiene los ingredientes habituales en los libros de este autor: amores apasionados, intrigas y traiciones que han conquistado a millones de lectores en el mundo.
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El tango de la guardia vieja tendrá unas 500 páginas y transcurre en tres situaciones: Una extraña apuesta entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española; y una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento italiano de los años 60. Los músicos son amigos y famosos. Uno de ellos se llama Maurice Ravel, y compondrá un bolero. El otro, Armando de Troeye, español y muy rico, deberá componer un tango. Y para ganar la apuesta, De Troeye viajará a Buenos Aires con su mujer y, «durante la travesía, el matrimonio conocerá a un apuesto bailarín de tangos que se ocupará de entretener a las señoras a bordo del transatlántico. Se llama Max, baila muy bien y tiene otras habilidades inquietantes».
Como hace con cada uno de sus libros, se ha documentado a fondo para escribir El tango de la guardia vieja, y ha tenido que averiguar «cómo se vestía en cada época, cómo se bailaba un tango o un bolero en los años veinte, cómo era un cóctel de moda en el año 37, cómo se revienta una caja fuerte del año 1913 o cuánto valía un collar de perlas en el mercado de las perlas del año 27″… Ese tipo de cosas».
