
«En las frías noches de diciembre, si ves lucir la luna blanca, echa en la cama cobertor y manta«. Con este dicho se nos quiere hacer ver que diciembre es el mes que nos trae el frío intenso de la estación invernal, porque en diciembre entra ya el invierno meteorológico. En ese sentido también se dice que «En diciembre el pastor y el labriego descuidan las ovejas y atizan el fuego«.

Señala otro refrán que «Por diciembre la tierra duerme», y es cierto que muchas especies tanto vegetales como animales entran por estas fechas en un estado de hibernación o aletargamiento a la espera de la primavera. Para nosotros, al menos los que vivimos en esta parte del mundo, diciembre, además del frío intenso, nos trae encuentros, fiestas y comidas con amigos y familiares, por eso se suele decir de alguna persona que «Está más ocupada que horno por Navidad». Este último mes del año, frío y alegre a la vez, es sin duda uno de los más entrañables, y de él solemos atesorar buenos recuerdos donde se mezclan las risas, los dulces, los licores, los villancicos, las manos en la candela y la nieve. Y en el campo, a pesar del frío, la vida sigue su curso aunque más pausado y con otros ritmos.
